martes, 23 de septiembre de 2008

Posibilidad de una intimidad colectiva

Está bien eso de que espiar es algo íntimo, como leer un poema. Sin embargo, también es cierto que esa 'intimidad' está dada por un propósito en común, por una comunión; por esto sucede que la máxima intimidad, la intimidad por antonomasia, es la que se da en uno, individualmente (1); pero creo que es factible buscar una intimidad compartida, una multitud de intimidades que, gracias a un propósito en común, se hacen una sola. Después de todo, no se trata más que de…

… agrandar el hueco

Imaginen una pluralidad de tipos que espían por un mismo hueco, como ocurre en el teatro.

Creo que debiéramos abocarnos a esa búsqueda. La intimidad colectiva como fundamento, como puesta a punto de un arte para millones.

El lector busca en el poema algo como una sensación (corporal), un escalofrío, un golpe en el cuerpo. A eso le llama lectura por placer. Lo que sucede después es que el lector, la mayoría de las veces (de lo contrario seríamos todos críticos), no sabe decir lo que le sucedió con ese poema. Aunque tampoco el crítico lo sabe. Borges dijo de Whitman que "Su fuerza es tan avasalladora y tan evidente que sólo percibimos que es fuerte" (Discusión); es decir, no podemos dar con una idea cabal de "la fuerza" de una obra poética, sólo tenemos de ella una "percepción", sólo podemos experimentarla en el cuerpo, eso es lo que está diciendo Borges.


Pero ¿qué pasa cuando ese lector, solitario, le acerca a otro ese poema que tanto placer le produjo, y luego encuentra en el otro un reflejo de esa bellísima imposibilidad de traducción de sensaciones...? Lo que ocurre es que la sensación se multiplica.

Entonces…, ¿todo empieza con una sensación?

Tal vez, ahora que lo pienso (o intento pensarlo mientras escribo y amo y extraño y sueño), la multiplicación de esa sensación primaria —que parece ser individual sin remedio—, para llegar a la intimidad colectiva, se dé recién en el compartir... ¿Compartir qué...? Y bueno, justamente, eso es lo que no se sabe (por suerte que no se sabe). Compartir palabras insuficientes, muecas acrobáticas en el rostro, ademanes sin sentido, o con poco sentido, risas, lágrimas...

Eso es lo bueno... Los efectos del arte, las consecuencias atroces o maravillosas en el rostro de quien mira, de quien espía...


(Gesto de un tipo luego de haber leído a un grosso como Baudelaire)


NOTA:

(1) Claro que, en tal caso, debiéramos pensar en un sujeto dividido, ya que comunión es unión de por lo menos dos cosas. Póngale el lector nombres a las partes en que se divide.

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